Los ciudadanos juegan un papel crucial en este proyecto al reportar y registrar olores en sus áreas locales. Mediante una aplicación móvil o una plataforma en línea, los residentes pueden indicar la ubicación, intensidad y tipo de olor percibido.
Se utiliza tecnología avanzada de geolocalización para registrar la ubicación exacta de cada reporte. Además, se emplean sensores de calidad del aire en puntos estratégicos. Estos sensores detectan compuestos específicos que pueden estar asociados con los olores reportados, ofreciendo una visión más completa de las posibles fuentes de contaminación.
La información recopilada se procesa y visualiza en un mapa de calor interactivo, accesible a través de la plataforma del proyecto. Este mapa muestra las áreas con mayor concentración de reportes de olores, permitiendo identificar patrones y tendencias. Las zonas de mayor intensidad se destacan en colores cálidos, mientras que las áreas con menor incidencia se representan en tonos más fríos.
Localizar y clasificar las principales fuentes de olores desagradables en la comunidad, tales como industrias, vertederos, estaciones de tratamiento de aguas residuales o actividades agrícolas.
Aumentar la conciencia entre los ciudadanos sobre los problemas de calidad del aire y su impacto en la salud y el bienestar. Fomentar una cultura de participación activa en la vigilancia ambiental.
Proveer a las autoridades locales y reguladores ambientales con datos precisos y detallados que faciliten la implementación de políticas y acciones correctivas. Incluyendo áreas prioritarias para inspecciones y medidas de mitigación.
Hacer que la información esté disponible públicamente para garantizar la transparencia en la gestión ambiental. Empoderar a la comunidad para que participe en el seguimiento de las acciones emprendidas por las autoridades y las industrias para reducir la contaminación.
Al identificar y mitigar las fuentes de olores y contaminación, se mejoran las condiciones de vida y la salud de los residentes.
Los ciudadanos se convierten en actores activos en la protección de su entorno, aumentando el sentido de comunidad y responsabilidad colectiva.
La reducción de olores y la implementación de prácticas sostenibles contribuyen a un medio ambiente más limpio y saludable.